DOS KILOS DE PECHUGUITAS TIERNAS...
Un espacio virtual de los recuerdos que nos liga directamente con los años más felices de nuestras vidas.
Hace mucho tiempo que trato de entender el comportamiento de ese peculiar insecto que vive entre nosotros y que no deja de irritarnos nunca. THE FLY (la mosca).
Corría fines del 2010 y abría mi primer local de video juegos en la ciudad de Necochea. Luego de ver varios lugares, la locación elegida fue un localcito de la Galería Centenario, cita en la calle 83 entre calle 6 y 4 de dicha ciudad. Esta galería cuenta con una extensión de 100mts de longitud, cortando al medio la calle 83 con entrada por la misma y salida por la calle 81.




En los comienzos de los 80´s, sobresale un modisto que poco a poco iba aumentado su éxito en la comercialización de ropa para hombres, con su fábrica y distribuidora montada en la ciudad de Once (Misserere), dentro de la metropoli porteña, RENE LAGARCH se estaba convirtiendo en el estereotipo de imágen masculina.
Personajes importantes de aquellos tiempos, como el artista culinario gay Gustav Iapeyhain, fue uno de sus más fervientes admiradores, llegando a tener la colección nacional más importante de las auténticas corbatas Lagarch.
Llegando a mediados de esa década, su éxito era tal, que junto a su mujer decidieron adquirir una importantísima marca de ropa italiana, y luego de varios intentos de negociación, Lagarch S.A. compra Angelo Paolo.
Instalando varios locales a lo largo de la ciudad y del país, pero siempre teniendo sus bases en Misserere Town, el multimillonario costo de las inversiones en infraestructura y publicidad, eran recuperados en poco tiempo gracias a la increible aceptación de la marca en nuestra sociedad. No habia hombre que no deseara tenes alguna prenda de tal afamada firma, Angelo Paolo era el símbolo de masculinidad absolutamente viril y seductor. Con su slogan “Visto in Italy”, lograban captar miles de adeptos por día, slogan que surge en base a que la pareja conoce la marca en Italia en su viaje de luna de miel.
Finalizando la década, una crisis matrimonial logra la separación de tan afamada pareja, al parecer la mujer de Lagarch mantenia relaciones amorosas con un coreano de renombre en la zona de Once, empresario textil que se habia ganado el corazón de esta dama. Al poco tiempo de de irse a vivir con el oriental y envuelto el la sensualidad extrema de como ella se calzaba las prendas, éste le instala una fábrica de jeans con líneas muy sensuales, al poco tiempo la Sra. Lagarch abre la cadena de locales y distribución de “By Deep”, marca que logró una aceptación en muy corto plazo, con su slogan “Calce profundo”, sus productos volvian loco a mujeres y hombres. Se comentaba que el coreano se exitaba tanto con la figura de su mujer que logró que ella misma pusiera su cuerpo para las publicidades gráficas, con el tiempo el culo de la Sra. Lagarch era venerado y deseado por medio mundo. Incluso, dicen las malas lenguas que el trasero del famoso clip publicitario del asecensor, que protagonizaba la bomba sexy del momento Patricia Sahran, en realidad era de la dueña de la firma.
Por otro lado, René, estaba transitando uno de sus peores momentos personales, si bien económicamente le iba extraordinario, ya con una línea de ropa informal completamente renovada para encarar los 90´s, cruzaba por una profunda depresión anímica debido a su separación, viendo a su ex mujer más aputasada que nunca mostrándose lujuriosiamente en público sin pudor alguno.
Ese estado lo llevo en poco tiempo a querer vender todo, ni el exitoso y moderno “By Ang“ podían frenar esa decisión. Asi es como a fines de 1991 le vende todo a los dueños de la tradicional firma Chemea, absorviendo así por completo la marca y dejando al querido Angelo Paolo en la historia.
Poco se sabe hoy en día de la pareja textil más afamada de los 80´s.
Por un lado, la mujer vendió la exitosa marca de jeans llegando a la mitad de los 90's y se fue a vivir a Japón junto a su pareja oriental, que al parecer, disfrutaron un tiempo de su fortuna viajando por todo el mundo, lejos de la moda y los jeans ajustados, para quedarse finalmente asentados en ese místico país. Con la suma multi millonaria que les quedó, compraron una fábrica de aparatos electrónicos, porque esta vez dejaba todo en manos del coreano, ella ya no quiso trabajar más. En pocos años la empresa creció muchísimo gracias al vertiginoso avance de la tecnología y al boom multimedial, así se fue instalando en el mundo entero para afianzarse firmemente en el mercado con el nombre de LG, nombre que le puso a la compañía en memoria a su mujer (LaGarch) y que hoy es uno de las marcas más reconocidas en el rubro.
Por su parte, René se alejo de todo, se volcó al vicio y en pocos años perdió gran parte de su fortuna, se dice que con lo poco que le quedó pudo instalar una fábrica de churros en el bajo Flores y ahora pasa los días al manubrio de su bicicleta, ofreciendo sus productos grasosamente nutritivos, al sonar de la clásica armónica y expuestos en una pintoresca canasta de mimbre.
Con el tiempo, el René siguió en contacto con su fiel cliente de aquellos años dorados Iapeyhain , quien de vez en cuando le regala un par de sus finas corbatas de colección a cambio de comerse el churro de Lagarch, churro que al tener una historia glamorosa por detrás despierta el deseo gay de su fan.
Lejos de todo aquel lujo y glamour, que lo llevo recorrer el mundo de manos de la moda, hoy a penas se mantiene recorriedo las calles porteñas envuelto en un agradable olor a grasa y azúcar.
Asi son las historias de la vida, mis amigos, algunos terminan en las estrellas y otros estrellados.
(Esta historia es 100% ficticia, de mi propia invención, cualquier semejanza con la realidad es mera casualidad)



