Un espacio virtual de los recuerdos que nos liga directamente con los años más felices de nuestras vidas.

Sunday, November 16, 2014

LA GALERIA DEL TERROR • LA CENTENARIO

Corría fines del 2010 y abría mi primer local de video juegos en la ciudad de Necochea. Luego de ver varios lugares, la locación elegida fue un localcito de la Galería Centenario, cita en la calle 83 entre calle 6 y 4 de dicha ciudad. Esta galería cuenta con una extensión de 100mts de longitud, cortando al medio la calle 83 con entrada por la misma y salida por la calle 81.
Elegí esa locación porque es una pintoresca galería de la villa balnearea, y porque desde que tengo uso de razón los negocios de video juegos estan vinculados a las viejas galerías.

Durante la temporada de verano de ese año 2010/2011, la movida fue muy importante porque se alquilaron todos lo locales de la galería que había estado inactiva por prácticamente 10 años.
Recuerdo muy bien una tarde en la que entra un cliente a comprar juegos para su hijo, mientras el chico elegía, este buen hombre me pregunta si había baño. Le doy las llaves para que use el baño para los dueños de los locales, y le recuerdo que no se olvide de cerrar con llave cuando regrese.
A su regreso, el hombre con cara pálida me pregunta: "... che ¿qué pasa en ese baño?". A lo que le respondo: "... ¿por qué, qué le paso?'. Y él agrega: "... estaba meando y alguién me toco el hombro, pero no habia nadie en el baño!".  Yo le vuelvo a responder: "... a ni idea, yo nunca uso el baño".
El tipo se fué, y me quedé pensando si sería verdad o si estaría en pedo. Mucha importancia no le dí.

Pasaron los meses y llegó el invierno, para lo que me encontraba absolutamente solo el la galería. Todos los inquilinos habían cerrado cuando pasó semana santa.
El invierno era largo, y estaba solo con mucho frío, y era inevitable que un día tueviese que usar el baño. Y pasó lo inesplicable, me tocaron el hombro mientras orinaba en el mijitorio. La sensación fué horrible. Un frió corría por mi espalda, mientras el calor del meo que se desparramaba por mi pierna dejaba huellas del miedo. Una presencia extraña se presentía en ese lugar.  En ese momento recordé lo que le había pasado a aquel hombre muchos meses antes, y creí, porque ese fue el comienzo de una serie de situaciones paranormales.
Salí rápido del baño, y luego de cerrar el local me rajé a mi casa. Una confusión tremenda tenía en mi cabeza.

Con el pasar de los días, empezaron a ocurrir cosas raras. Una tardecita, ya de noche, mientras trabajaba en la compu se apagaron todas las luces de la galería. Quedo todo a oscuras, era una boca de lobo. Volví a sentir ese frío de ultra tumba y esa presencia extraña. El miedo vovió a mi, y sali dejando todo como estaba. Cerré la galería y dejé que ese día pasara.

Yo igual seguía llendo a trabajar como siempre. Trataba de no pensar en esas situaciones. Una tarde, me viene a visitar un amigo del negocio. Estábamos charlando y nos percatamos de algo peculiar. En el balcón del entrepiso del local, tenía colgada una bandera de "Atari", y esta se movía como si alguien la estuviese tocando del otro lado. Era extraño porque no entraba aire por ningún lado como para que se moviera de esa forma. Nos llamó mucho la atención, pero lo dejamos pasar.

Por suerte llegando el mes de septiembre, unos chicos alquilaron el local frente al mio para poner un negocio de computación. Ya no estaría tan solo. Después de varios días pegamos buena onda con Matías y Maco. Nos juntábamos a tomar café o mate mientras pasaban esas largas tarde de invierno y soledad. Quiero aclarar que la villa balnearea de Necochea en ivierno es un desierto.
En una vuelta de mates con Matías, el me pregunta: "... Charly, ¿vos has ido al baño?... ¿alguna vez te paso algo?". Zas! me dije a mi mismo y le respondí: "... si, ya te tocaron a vos también?". Y una risa esbozó de inmediato, diciendo: "... jajajajaj siii! a mi no me jode porque yo trabajé muchos años en la penintenciaría de Quequén, asi que te darás cuenta que esto no es nada, lo gracioso va a ser cuando le pase a Maco".
Y así fué, una tarde le pasó a Maco, no moríamos de risa viendo como salío corriendo del baño con los pantalones bajos y gritando: ".... cheeee que carajo hay ahi dentro!!!! algo me tocó!!!!".
Ya era un hecho, no estábamos solos en esa galería, un ente desconocido la habitaba y se ve que no le gustaba nuestra presencia.

El que prendía las luces cuando el sol bajaba, era yo. El encargado me había dado las llaves del tablero de luz del primer piso, para que las prenda porque estaba solo. Y lo seguí haciendo aún cuando estaban los chicos conmigo.
Como la galería no era muy amena, no dejaba que oscureciera, tipo 17:30hs ya subía a prender las luces y cerraba la puerta que daba a la calle 83, porque nosotros estábamos sobre la entrada de la calle 81. Así fué como en una de esas vueltas, al disponerme a cerrar la puerta de la entrada, sentí como que alguien le dió una patada fuerte a la misma sacándomela de las manos. Literalemte se sintió como una patada, nuevamente esa presencia horrible que te erizaba los pelos. Evidentemente algo malo había, algo que no nos queria. Cerré con llave como pude, y volví rápido al local, esos escasos metros me parecieron eternos, porque ese ente me seguía y muy pegado a mi. Mis rezos y plegarias evitaron que eso me hiciera algo. Cuando llegé al local de los chicos para contarles, eso retiró y ya lo sentí.

Luego de ese episodió decidimos hablar con el encargado y comentarles lo que nos pasaba. Más que nada para saber si sabía de alguna presencia. Obviamente, lo sabía. Nos contó que durante los años que la galería estuvo abandonada, dejaban las puertas abiertas durante el día para que la gente la use se atajo. Hasta que una tade encontraron a un grupo de chicos jugando a la Huija (o juego de la copa). Eso determinó que las puertas no se abrieran más al público.



Al contarnos esto, y afirmar lo que pasaba. Tomamos la desición de irno de ahí. Tras que no pasaba nadie, nos moríamos de frio y las ventas eran bajas, lo que menos teníamos ganas era de soportar la presencia de fantasmas o entes raros. Al mes estábamos los tres alojados en una galería del centro Necochense, dejando estas anécdotas atrás. Con otas nuevas para contar, pero esa es otra historia.

Evidentemente ese juego perverso de adolescentes ignorantes, anda a saber cuantas veces realizado, dejó algo paranormal en la pintoresca galería. Algo que entró para quedarse y molestar. Algo que debe seguir estando allí, porque hoy en día esa galería sigue estando cerrada, nunca más volvio a abrir comercialmente. Incluso hoy se habla de "LA MALDICION DE LA CENTENARIO".

Puedo afirmales que es real.

(c) 11.2014




0 Comments:

Post a Comment

<< Home