UN PRINCIPE SIN SUERTE...

... había una vez un palacio muy lujoso y ameno en medio de la ciudad de Pasmodia, allí vivían la Reina y el Príncipe, dos persona muy queridas por la comuna.
Una mañana cualquiera, el príncipe de a penas 20 años, decide pasear un rato solo por los enormes laberintos que se encontraban en el parque del palacio, su idea era despejarse un poco y meditar.
Al dar vuelta por uno de los senderos, se encuentra con un cara horrible y pálida envuelta en negros ropajes y llevando al hombro una guadaña muy filosa, que al verlo hace un gesto aterrador que paraliza por completo al príncipe y lo hace gritar y correr despavorido en busca de la salida...
Al llegar al palacio llama a la madre desesperado y le cuenta lo sucedido apenas pudiendo dominar el temblor de sus manos. La madre lo abrazo muy fuertemente y envuelta en lágrimas llama con un par de gritos de mando a los guardias reales.
Estos se hacen presente en apenas segundos y ella les da la orden de preparar los dos mejores caballos de la realeza, los más fuertes y rápidos, su hijo habia sido amenazado por LA MUERTE y habia que sacarlo de la ciudad lo más rápido posible para burlarla.
Con un poco de ropa de muda y algunas proviciones, el príncipe sale a toda velocidad del palacio montado a un veloz y fuerte corcel negro, y escoltado por otro de mismas características.
Al llegar la nochecita el príncipe ya habia llegado a un pequeño pueblo llamado Arguellas, a unos cuatos kilómetros de Pasmodia. Este concideró que ya estaba lo suficientemente alejado asi que decidió alojarse en una pequeña campiña, como para no levantar la perdíz y asi poder pasar la noche sano y salvo.
Esa misma noche, mientras la reina cenaba sola en el palacio, se le aparece la misma silueta negra y de cara pálida en el salón real, sin que los guardias pudieran advertir su presencia.
Al verla, ella con un gesto hostil y sin inmutarse le dice con voz amenazadora, "... ¿quién te piensas que eres para asustar asi de esa manera a mi hijo, para horrorizarlo como lo hiciste esta mañana en los jardines?..."
A lo que la muerte le contesta, "... no mi reina, yo no lo asusté, yo sólo me sorprendí de verlo paseando por los jardines reales, ya que estaba haciendo tiempo para venir a buscarla a Ud. esta misma noche y luego pasar más tarde por el pero por la comuna de Arguellas..."
... FIN ...
Moraleja: Saquen sus propias conclusiones...


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